Explicaba en mi primera entrada que el trabajo en equipo era una de los motivos por los que me gusta el fútbol. Podría mi querido lector haber llegado hasta aquí pensando que hoy se libraría de alguna referencia al deporte rey; mis disculpas. Decía el psicólogo Erich Fromm que nacemos solos y morimos solos, y que en el paréntesis la soledad es tan grande que hay que compartir la vida para olvidarla. Yo prefiero tener una visión más optimista de todo el proceso, sin embargo, comparto que la vida, acompañado de otros, es más bonita.
Vuelta al costumbrismo