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Discurso de graduación para jóvenes ingenieros. Versión de 2020


Noviembre del 2015. Graduación del Máster en Ingeniería Industrial

Tuve la fortuna de poder concluir satisfactoriamente los estudios de dos titulaciones en la Escuela de Ingenieros de mi ciudad. Esto me permitió ser protagonista en dos actos de graduación organizados por la escuela. Mi afición por esos eventos era notable –ninguno ni tan siquiera se acercó a la duración del acto de graduación de una promoción de médicos de la Universidad de Elche, de la que una querida prima mía fue protagonista-.
Una reunión de todos los egresados, acompañados por nuestras familias, en presencia del equipo directivo de la Escuela y del Rector de la Universidad, en la que se celebraba la consecución del objetivo deseado. Los discursos, los consejos y las buenas palabras se suceden en cascada, complementados por el buen hacer del coro de la universidad, y conducen a la imposición de becas, las fotos de rigor, los apretones de manos y los deseos de un provechoso porvenir. Desde que asistí a la primera de mis graduaciones soñé con ser un día la persona que tuviera la fortuna de plantarse delante de los recién graduados ingenieros y dirigirles unas palabras. Aprovecho esta poco visitada tribuna para hacer llegar al director de la escuela –buena gente-, Don Valentín Miguel, para que me tenga en consideración. No digo que tenga que ser este año; entiendo que habrá lista de espera –con suerte menor que para operarse de cataratas-. En previsión de que puedan pasar varios años hasta que sea premiado con el mencionado honor, voy a empezar a escribir borradores de mi discurso, de ahí el título de la entrada de hoy. Por supuesto soy consciente de que con mi todavía corta carrera profesional a mis espaldas, no soy el candidato más llamativo. Sin embargo, comenzaré con este ejercicio que sólo el tiempo dirá cuánto se extenderá en el tiempo. Sin más dilación, me pongo a ello.

(Me ahorro la parte de saludos al profesorado, al Director, al Rector magnífico, al Rey Juan Carlos y al ilustre Decano del Colegio de Ingenieros, y me dirijo a los protagonistas).

“Queridos compañeros, enhorabuena. Sé que no resulta sencillo llegar aquí ileso. Yo perdí mi poblada cabellera en el intento. Aunque hay quien se lo achaca a la genética, yo sé que el profesor Almendros no ayudó con las clases de Termodinámica.

Es un honor para mí tener la oportunidad de dedicaros unas palabras en este día especial que recordaréis para siempre. Gracias a quienes lo han hecho posible.

Antes de adentrarme en mi discurso, quiero dar la enhorabuena a vuestras familias. Es fundamentalmente gracias a ellas que estáis aquí. Dadle las gracias a vuestros padres, abuelos, hermanos, tíos y primos por el apoyo y por su comprensión. No siempre es sencillo aguantar a alguien que anda tratando de interiorizar las integrales triples o que habla del recocido del acero mientras su abuela cocina un cocido de verdad.

Este momento no es el final de nada, es el comienzo de una larga carrera de fondo. Antes de empezar una competición hay que prepararse, entrenar; esa parte la tenéis hecha. No os voy a engañar diciendo que ahí fuera os espera un camino de rosas, en general no lo será. Lo que sí os puedo decir es que pertenecéis a un colectivo que todavía a día de hoy es muy bien valorado por el mercado laboral y por la sociedad. Hay quien dice que no corren buenos tiempos para la creatividad, no puedo estar más en desacuerdo. Es precisamente en los momentos complejos y de incertidumbre donde más necesaria es la creatividad. Dice David Lynch que la negatividad mata la creatividad, de modo que aplicaos el cuento y pensad que podéis conseguir lo que os propongáis. Sois ingenieros y algo sabéis de probabilidad, usad la ciencia y la razón para tomar decisiones y poder determinar dónde están los límites. No os dejéis guiar por los malos augurios de nadie, informaos y tomad conciencia. Nadie hay más difícil de engañar que quien libremente se forja una opinión.

Pensad en qué os gusta y en cómo lo podéis conseguir. Tendréis trabajos mejores o peores, pero en todos aprenderéis. Proyectaos en ellos y tratad de que merezca la pena dedicarle un tercio de vuestro tiempo a algo. Os aseguro que estáis en el mejor momento para elegir. No temáis equivocaros, disponéis de tiempo para enmendar vuestros errores y para aprender de ellos. Valoraos y haced que os valoren; tenéis unos conocimientos y una capacidad de aprendizaje muy valiosos.

Preparaos también para encontrar todo tipo de gente en vuestro camino. Disfrutaréis trabajando al lado de gente excelente, abierta, que os enseñará y orientará, y a veces os desanimaréis cuando topéis con muros infranqueables. Quedaos con la gente buena y tratad de corresponderles.

Si hay algo más importante que ser bueno técnica, comercial o estratégicamente es ser buena persona. Nadie os recordará por la maravillosa estructura que proyectasteis ni por el bonus que conseguisteis aquel famoso año, se os recordará como el tipo de persona que fuisteis.

Sé que da vértigo mezclarse con personas de una formación y experiencia elevadas, pero os contaré algo, también ellos tienen inseguridades y carencias, y si lo gestionáis de la manera apropiada, los unos aprenderéis de los otros. Le preguntaban a Michelle Obama, en una entrevista televisiva, por cómo encaraba las reuniones en las que debía codearse con importantes empresarios, mandatarios y demás caterva. Ella explicaba que no pasaba mucho tiempo hasta que se daba cuenta de que no eran tan listos. Y la vida es así, veréis gente ocupando posiciones de relevancia en las empresas que os hagan cuestionar todo el sistema. Pensad que si ellos están ahí, vosotros desde luego que podéis hacerlo.

No creo que merezca la pena seguir dando millones de consejos de los que a la tercera cerveza de hoy no recordaréis nada, pero sí os daré un último consejo. Preguntad, preguntad al que sabe. Hay gente encantada de enseñar, y si de alguna manera hemos construido esta sociedad es enseñando y siendo curiosos.
Sólo os pido que me dediquéis algún trago esta noche y todo lo que hagáis, lo hagáis con pasión.
Enhorabuena y muchas gracias”.

Con esto concluye la entrada de hoy. No he podido dedicar últimamente tiempo al blog por diversas cuestiones que no vienen al caso, pero intentaré seguir dándole contenido.

Buen fin de semana. Abrazos,

JM

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