El establecimiento de objetivos por parte del ser humano es algo de lo más natural. No hacerlo sólo se concibe desde la perspectiva de quien considera que la única forma que tiene un plan de no fallar es la de no existir, o en la asunción del destino como ente que rige nuestras vidas. Esto va un poco en la línea del "quien no actúa no se equivoca" o "que pase lo que tenga que pasar".
Vuelta al costumbrismo