A nadie le sorprenderá que diga que entre la batería de
asignaturas que se deben superar para conseguir el título de ingeniero hay
varias de la rama de las matemáticas. Hay que esforzarse mucho para conseguir
superarlas todas. Terminar resolviendo de manera correcta problemas
relacionados con la probabilidad de que el Fútbol Club Barcelona gane un
partido si Andrés Iniesta –ya no soy tan joven- marca un gol es uno de los
logros asociados.
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| Que nadie olvide que el gol del Mundial lo marcó un muchacho de Albacete |
Trabajo para una empresa que emplea a un número considerable
de ingenieros, todos los cuales habrán tenido que lidiar con este currículum de
asignaturas que se consideran base para afrontar el resto de materias. A los
ingenieros nos encanta resolver problemas, y no desaprovechamos la oportunidad
de demostrar que tantas horas de estudio dedicadas a este fin no fueron en
balde. Buscamos fundamentar con datos nuestras opiniones y nos empeñamos en
evaluar de manera racional cualquier situación antes de tomar una decisión. Con
frecuencia se nos tilda de cuadriculados, y esto es especialmente cierto nada
más salir de la universidad –con el tiempo aprendemos a ampliar nuestras miras
y a aceptar que no todo lo rigen los números-. Nos ponemos la capa de
científicos todo el año, pero hay un día que nos la quitamos sin ningún pudor,
el día en que se compra la lotería de Navidad de la empresa.
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| Cuando te pones a hacer los cálculos y no terminas de ver que te vaya a tocar |
Somos todos muy fans de la estadística hasta que llega el
día en que dedicamos parte de nuestro salario a comprar un papel que, en caso
de éxito, da acceso a una interesante suma de dinero (sirvan estas líneas como
plegaria para que el Dios de las matemáticas nos considere dignos este año). A
grandes rasgos la cosa funciona de la siguiente manera, se tiene una
probabilidad (por número) entre cien mil de que nos toque la lotería. Dicho así
se puede pensar que no será tan difícil que eso suceda, pero vamos a ponerlo en
perspectiva. Se necesitan casi 28 horas para que transcurran cien mil segundos.
Hay que correr 5 horas a razón de 20 km/h para recorrer cien mil metros.
Tardamos aproximadamente 10 días en parpadear cien mil veces. Para vivir cien
mil días tendríamos que permanecer en la tierra 274 años. Bueno, creo que se
entiende el argumento, cien mil es un número bastante grande –hablando en
términos macro-. El motivo que explica que una manada incontrolable de personas
con formación en matemáticas se lance a gastarse el dinero en lotería tiene un
nombre, envidia preventiva. Ese nombre no lo he acuñado yo, pero me parece
bastante certero. ¿Con qué cara se presenta uno en la oficina el día después de
que el número de la empresa haya sido agraciado con el Gordo? ¿Se justificaría
una baja por depresión por esta circunstancia? Tengo un compañero que se
mostraba particularmente reacio a comprar lotería. Al parecer durante toda su
vida había mantenido esta postura y se vanagloriaba de ello. Permaneció
impasible en su posición hasta que se acercaba la fecha. Llegado el momento
sucumbió a la presión popular y no le quedó más remedio que aceptar la
irracionalidad durante un ratito.
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| El señor del pelo blanco que aparece por detrás no compró el décimo de la empresa |
Este tema de la lotería de empresa me recuerda un poco al
concepto económico de bien posicional, que acuñó Fred Hirsch, y que tan bien
explicó el ilustre Dr. Sheldon Cooper en la serie The Big Bang Theory. El
resumen es que el valor de ciertos bienes depende de quién los posea (ese
juguete que sólo nos gustaba porque lo acababa de coger nuestra hermana). En
España decimos eso de “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”, que
aplicado al caso es un “¿y por qué narices no compré yo otro décimo?”. Decía
Forest Gump que la vida es como una caja de bombones, que nunca sabes lo que te
va a tocar. Espero, Señor Gump, que nos toque la lotería.
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| La lotería te puede ayudar a convertirte en Batman |
PD: Aprovecho para desearos una Feliz Navidad. Disfruten de
los suyos y de los ajenos.




La respuesta está clara,la envidia preventiva arrstrar multitudes
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